Es una prueba para saber qué tan bien funcionan tus pulmones. Los pulmones están en el pecho. Cuando respiras, el aire pasa a tus pulmones.

Se colocará un clip en tu nariz para que solo puedas respirar por la boca. Te pedirán que respires profundamente. Luego soplarás el aire a través de un tubo. La persona que hace la prueba te dirá “sopla, sopla, ¡sopla!” lo más fuerte que puedas, por todo el tiempo que puedas. El tubo está conectado a una máquina llamada espirómetro, que indicará cuánto aire puedes soplar (exhalar).